4 agosto, 2026
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Racing atraviesa un contexto de sobreanálisis propio de un delicado momento a nivel futbolístico. Todas nuestras redes y cualquier portal que solemos consumir se llenó de diagnósticos y remedios para una cura que hoy, parece lejana. Pasa que, cuando el semestre arrancó con expectativas bajas pero resultados esperanzadores, parecía acercarse algo parecido a la normalidad. Pero una goleada (dibujada por el descuento) del matador de Victoria reflotó todo lo sufrido estos últimos meses. Recordemos que la gente no pudo asistir al Cilindro el día que Racing quedó eliminado en fase de grupos de la Copa Sudamericana frente al débil Caracas. Evidentemente, algo quedó atragantado y ante la primera derrota, se iba a escupir.

Volvamos al sobreanálisis: Es normal que cuando todo parece irse en picada y no vemos horizonte, voces, versiones, criticas y textos como el de acá abunden. Pero en el Caso Racing hay un factor que es determinante para entender lo que pasa, y esta relacionado al ídolo que, por primera vez desde que está en el mando, recibió insultos con nombre y apellido. Detengámonos a pensar: ¿Se acuerdan de Milito? No del jugador, sobre aquel hay unanimidad. Del líder, que iba más allá de un partido, un gol o un título. Del que marcaba un camino. Del que nos hizo ilusionarnos con un Racing a la altura de nuestra historia. Al fin y al cabo, ese Milito que lo hizo ser presidente. Por muchos años, el Príncipe fue un grito de guerra contra Víctor Blanco pero, también, un grito de esperanza. Llamábamos a alguien que nos demostró estar preparado para lograr eso que anhelábamos: Ver un Racing cada vez mas grande.

¿Se acuerdan de ese Milito? Yo me acuerdo, pero hoy no lo reconozco. Si me acuerdo que hace poco tiempo atrás, en Arroyito, cuando fuimos injustamente eliminados, dio la cara y fue contra los que nos perjudicaron esa noche y muchas otras desde que él está en el mando. Fue la única vez, desde que es presidente, en el que se respiró otro clima. Entre tanta eliminación y grieta política, hubo una causa que nos unió: El bien de Racing. Fue un destello de ese Milito que conocíamos, el que iba al frente por su club. Nos volvió a demostrar la importancia que tienen sus acciones y como repercute no solo en Racing, sino en el fútbol argentino. Pero fue eso, un destello. Hoy es un presidente abstracto. Está pero no está. Sabemos que es el presidente, que está todo el día en el club, pero al mismo tiempo, no sabemos nada de él. Las versiones sobre cualquier caso que acontezca en el Mundo Racing presta a confusión ante tanta versión cruzada, es ahí donde entra el juego político y de intereses. Quienes quieren hacernos creer que son sus voceros pero que, únicamente, lo alejan más del socio que lo ama, y quienes aprovechan para instalar mentiras. Para ellos está fácil el juego, de igual manera, nadie los va a desmentir.

Será que se rodeó mal, o será la política de Focus Group que mide todo por encuestas y gobiernan según como van a caer parados ante cualquier decisión, o será una decisión del presidente, o serán todos los motivos enumerados. Pero que carta no está jugando. Cuanto le serviría a este Racing el Milito que fue tatuaje, calle, canción y que siempre estuvo cerca del socio. Si al principio de estas líneas marcamos una falta de horizonte, es porque ese horizonte creímos que era él. Explicándonos que pasa con Racing, bajando un mensaje de unión y marcando el rumbo. Estoy seguro que con esa voz tan fuerte, no hubiésemos llegado al punto en el que, tras una derrota, se hable sobre la seguridad privada de Martin Menem (Insólito) a la salida del Cilindro. La política en su ideal se trata de hacer más que decir, sobre eso no hace falta aclarar. Pero si la última imagen oficialista es un botellazo (Aunque no sea de un miembro de CD) y la anterior es Lacunza declarando que tiene intereses de ser candidato a presidente por el PRO, en algo se está fallando. A veces, acompañar las buenas acciones y aparecer en momentos críticos, pueden cambiar la perspectiva. O, de mínima, puede ayudar a que quienes todavía mantienen la convicción de que la segunda mitad de la gestión Milito puede mejorar, encuentren en la convicción de Milito el mayor fundamento.